A veces, o quizás siempre, las cosas pegan un giro. Es difícil ya pensar que dos personas pueden ir en una misma dirección, alguien siempre pierde el camino, y lo más difícil de todo es que, cuando al fin te cansas de ser la única que tiene un camino claro, entonces, es cuando cambia todo. Todo se da la vuelta, todo regresa, pero esta vez no eres tú la que sigue a otra persona, es otro el que te sigue a tí, y tú, tu ya no tienes fuerzas para dar la vuelta de nuevo y seguir aquel camino. Tú, hace ya tiempo que comenzaste otro.
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