sábado, 21 de diciembre de 2013

Quizá eso sea el dolor.



Cuantas veces he deseado que todo fuera distinto. Mil, un millón quizá... Perdí la cuenta hace mucho tiempo. Perdí la cuenta de todas esas veces que me pregunté porque me faltaba algo, alguien. Porque de pronto aparecía gente en mi vida que de la noche a la mañana ya no estaba. Porque yo no era como las demás niñas. Porque yo no era feliz, aunque probablemente lo pareciese.

Cuantas veces he deseado ser cualquier otra persona de este mundo menos yo. Cuantas veces no he entendia porque lloraba, pero simplemente necesitaba llorar. Cuantas veces he deseado no tener una familia rota. Cuantas veces he necesitado que alguien me secara las lágrimas antes de que mojaran la almohada, pero nadie lo hacía. Porque me faltaba alguien, que siempre me ha faltado, y cuantas veces me habré preguntado porqué.

Y ese miedo que me come por dentro, si alguna vez quizá, alguien vea en mis ojos cada lágrima que he llorado, o simplemente todos mis recuerdos, y sienta ese dolor, ese nudo en la garganta. No le sería facil de soportar.

Por eso me pregunto tanto el porqué de todo esto, de no poder recordar nada. Ni una risa, ni una palabra, ni un "mi carita de manzanita". Nada.

Simplemente vacío.

Y esa es la razon de mi miedo. Miedo a perder a las personas que quieres. Miedo a olvidar. Miedo a que nada cambie. Por suerte las cosas cambian, y no todo siempre es dolor.

Quizá todo esto tenga algún sentido y sea lo que me ha enseñado a valorar tanto las cosas. A apreciar las cosas buenas de la vida. Cada sonrisa sincera, cada persona que pasa, que me hizo feliz y no olvidaré. Quizá eso sea el dolor.

sábado, 7 de diciembre de 2013

La séptima fila del cine.



'Con el vestido de tu cuerpo desnudo, me he hecho unas cortinas para no ver este mundo. Y es tan absurdo este frágil suburbio que me siento como un niño frente a un antidisturbio. Con el alma casi rota por este constante crimen, fusionado con tu cuerpo como lágrimas con Rimmel. Como me exprime el no sentirte, y no poder amarte a oscuras en la séptima fila del cine.

Igual que yo en las madrugadas mas suicidas, haciendo el harakiri con alcohol en mi barriga. Y el desamor cobrándome intereses,
como si pudiera repartirle mi cariño a esos burgueses.

Después de tí se que no hay otra, aunque me folle por despecho a alguna idiota. Aunque acabe hablando solo y en la cárcel no habrá loca que entienda a este loco revolucionario mejor que tu boca. Chica, no te lo tomas a pecho 
que lo tienes operado y el plástico no piensa, es una ofensa tu jodida teoría, si piensas que estar buena solucionará tu vida.

Jodida dopamina que desprendo al verte, a este paso acabarán por declararte ilegal. No sabes lo que cuesta encontrar a alguien diferente entre tantos jodidos clones.
Ya no busco soluciones para estos problemas, pues ya son tantos que pienso coleccionarlos. Busco momentos de sonrisas semieternas, contigo, para que al menos consiga olvidarlos. 
Como no volverse loco en esta cloaca... A falta de tí esto sería la resaca de un millón de findes con vodka barato, bebiendo todo el tiempo pa' olvidarte solo un rato.
Revolucionario enamorao' de tus labios, no acepto más consejos que los de tus ojos sabios. 
Adiós dijiste pensando en un hasta pronto y yo otro tonto que se fue buscando lógica. Como si no fuese una necesidad biológica 
estar contigo.

Con el vestido de tu cuerpo desnudo, me he hecho unas cortinas para no ver este mundo. Y es tan absurdo este frágil suburbio, que me siento como un niño frente a un antidisturbio. Con el alma casi rota por este constante crimen, fusionado con tu cuerpo como lágrimas con Rimmel. Como me exprime el no sentirte, y no poder amarte a oscuras en la séptima fila del cine.

Y entre tanto perverso el universo conspira conmigo. Mi inspiración es tu sonrisa, o mi desgracia. Y aunque se la solución, no puedo llevarla a cabo... hay tantos demonios revoloteando aquí mi lado. Malditas noches que acaban en días grises, 
recordando aquella peli en la séptima fila del cine... '

martes, 3 de diciembre de 2013

Dispara, corazón.


No sé si te das cuenta, amor --y cabrón algunas veces-- , de que cada día que no pasamos juntos es un nuevo mundo en el que nunca sale el sol. La gravedad tiene otra ley, y me sostengo siempre entre la soledad de una cama vacía y el exterior, que tanto me salva. No esperes que te diga "quédate", porque me han dejado afónica todas esas veces que se lo dije a alguien y se fue. De la vida no sabré mucho, lo fijo casi todo como hago con la mayoria de las sonrisas, pero intuyo que tendría más sentido si estuvieses siempre aquí. Habré visto demasiadas películas de amor, quizá. La distancia sabe pegar, y además donde nos duele. Escucha gritar a mis ojos, que también saben necesitarte cuando te ven y no encuentro palabras para pedirte que te quedes, que no te alejes, que no dobles la esquina. Y es que me da miedo que seamos de usar y tirar, y que todo lo que siento pueda sentirlo cualquier otra. No quisiera brillar unos segundos y apagarme, ¿lo entiendes?, ni ser como esa colilla muerta en el cenicero que alguna vez sostuviste en tu boca. Carga el arma y dispara, corazón. Dispárame hasta que te duela también a tí y sepa que te quedas. Te prometo que no voy a gritar, ya estoy acostumbrada al dolor.