domingo, 13 de abril de 2014

Riámonos la vida juntos joder.


Me río. Es gracioso ver desde fuera lo imbéciles que podemos llegar a ser, y me río. Me río por no llorar, aunque en el fondo me meta una dosis de cada cosa. Al fin y al cabo, es bueno ¿no?, pero no en el sentido en el que lo hacemos. Ay que reír, sí, pero reír con motivo, reír mucho, en compañía. Reír tanto que te duelan las mejillas, porque ése es el único dolor al que deberíamos dedicarle tiempo. Y si lloramos, que sea de reír tanto. Tanto que dejen de preocuparnos los que no deberían hacerlo. Y que nos vean reír, y descosernos por cada costura en cada puta carcajada, y que sean de esas que duran, interminables, de esas que te dejan en pausa por un segundo. Soltar en una carcajada todo el aire y después respirar. Y alargarnos la vida, alargarnos la vida con cosas que merecen la pena, o más bien la risa. 

Y es que es así, me merecéis la risa joder. A si que hagamos una promesa: riamos. Gastemos todos los putos minutos que nos queden, descosiéndonos la risa, matándonos y dándonos la vida al mismo tiempo.

Riámonos la vida juntos joder.

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