domingo, 4 de mayo de 2014

Gracias.


No se muy bien porque te escribo ésto, supongo que en días como hoy me siento un poco más vacía. Supongo que aunque no lo leas, necesito sacármelo de la cabeza y dejarlo en algún sitio.
Dicen que hoy es ese día en el que se le agradece a una madre su labor incondicional, todos y cada uno de sus esfuerzos. Así que probáblemente debería dejar de quejarme y sentirme orgullosa de tí, porque no creo que exista un mayor esfuerzo que el tuyo. Y es que es así, hay que tener valor para saber lo que te espera y aún así sonreír ante la foto de una bebe gorda y rechoncha como lo era yo, aún sabiendo que no volverías a ver esos ojos que sacó de ti, pero que sepas que todo el mundo me los recuerda. Y yo no sé más que sonreír y soltar un << Gracias. >>. Te pido perdón por todas las veces que los he emborronado con lágrimas, pero es que soy muy fiel a las de cocodrilo, porque todas las demás las he gastado en ti. Se me iban cada vez que me preguntaba por qué el mundo no quiso hacerte una plaza fija, pero ya conoces al cáncer, eso no va con él. Y le tengo la mayor de mis envidias por quedarse contigo, puede sentirse satisfecho. Pero quiero que sepas, que yo más que nadie puedo sentirme orgullosa de ti, porque aunque todos los demás pasen cada día con sus madres, yo tengo la esperanza de que el día que estos ojos echen el cierre definitivo, no habrá nada que me impida esbozar una sonrisa y abrazarte. Gracias mamá, por darme la vida, y la mayor de las ilusiones. 

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